Hijo de dos corazones gigantes
Soy hijo de Ña Chiquita y Don Neneco. Una mujer fuerte y solidaria, y un hombre sensible y amable. De ellos aprendí que la vida de cualquier ser humano vale más que cualquier cosa. Que el trabajo, el que sea, no deshonra. Que un plato de comida no se le niega a nadie, ni siquiera a quien se declara tu enemigo. Ellos pusieron las bases del hombre que soy, y espero que, al mirarme desde el cielo, estén orgullosos del hijo que han criado.
Hecho de tierra roja y lluvias torrenciales
Soy paraguayo, hecho de tierra roja, lluvias torrenciales y poemas de Elvio Romero, Emiliano R. Fernández y Josefina Plá. En mi sangre corre la sangre de un pueblo que fue orillado al exterminio, y que aún sueña con florecer a pesar de las injusticias. Un pueblo que canta y llora con dos idiomas. Mientras digo Paraguay, viviendo aquí en Madrid, mis pies buscan el abrazo de esa tierra en la que aprendieron a caminar y a amar.
Un peregrino, solamente un peregrino
Hace mucho tiempo, aprendí de mi amigo Ignacio de Loyola, cuya casa natal visité hace poco, a renunciar a los absolutos de la vida. A entender lo ridículamente pequeño y breve que soy ante la inmensidad de la vida y de la historia. Por eso no me tomo nunca tan en serio ni me trago los títulos grandilocuentes que mi ego cada tanto quiere otorgarme. Solo soy un peregrino pequeño y frágil que camina con otros y otras, buscando vida.
El mundo es una mierda
Soy psicólogo porque el mundo tal como lo hemos construido los hombres, me parece una mierda. Mi hogar siempre fue un lugar donde la gente podía acudir buscando ayuda, por el corazón solidario de mis padres. Ser sensible al dolor de los demás, fue para mí como aprender a caminar. Hacer algo frente a ese dolor también. Creo en el poder de un abrazo y en lo sanador de un “te entiendo”. Ser psicólogo para mí, es hacer del mundo un lugar con menos dolor.
Uno de los que ha construido esta mierda
Soy un hombre machista, todos los hombres lo somos. Hace muchos años atrás, pude ver con vergüenza y miedo mi lado más oscuro como hombre. Mi reacción frente a algo que sucedió fue totalmente desproporcionada. Aún estando en terapia, mi reacción fue puro ego machista, buscando hacer daño simplemente por sentirme menospreciado. Desde entonces, me vigilo, me trabajo, me cuestiono, tratando de ser menos machista. Ningún hombre puede dejar de serlo.
Por eso hablo del machismo, fuerte y claro
Sé lo mierda que podemos ser los hombres desde el machismo. Reconocerme parte de esta estructura cruel y violenta me lleva a ir más allá de mi trabajo personal. Los hombres tenemos una deuda histórica y personal con las mujeres. Todos los hombres somos responsables de las violencias que siguen sufriendo las mujeres en nuestras manos. Reconocer nuestra violencia personal y señalar el sistema del que es parte, es el primer paso para detener este sistema violento.
Mi formación para poder ser un buen acompañante
Soy psicólogo clínico por la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción. Tengo un máster en Acompañamiento Psicoespiritual por la Universidad Alberto Hurtado de Chile y un diplomado en Terapia de Pareja Sistémica en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Realicé un curso de Hipnosis Ericksoniana en el Instituto Erickson de Madrid y actualmente curso el Experto en Psicología y Psicoterapia Feminista en la Universidad Complutense de Madrid.
Mi presente en la cálida Madrid
Hace siete meses me mudé a Madrid para acompañar a mi esposa Jazmín en su proceso de crecimiento profesional. No sin miedo ni dudas, pero aquí estamos. Con mucho amor monté mi consultorio en Chamberí, Madrid, donde acompaño a personas y parejas. También lo hago de manera online. Extraño mi país, a mi familia y amigos. Pero cada día estoy más enamorado de Madrid y de la amabilidad de su gente. Este hombre, hecho de tierra roja y lluvias torrenciales, hoy abraza tu cielo.